Gregorio Morán. Sabatinas intempestivas
Nuestra historia también es nuestro castigo y gallear resulta un procedimiento con mucho predicamento para las redes y las solidaridades heredadas, pero exige dosis de descaro poco familiarizadas con la dignidad y la coherencia. Mejor empezar diciendo que tuvimos miedo y a partir de ahí explicar los silencios; al fin y al cabo, los protagonistas de ayer ya no tienen edad para aspiraciones políticas que no sean comederos. Es verdad que nada cambia tanto como el pasado, hecha la salvedad de nosotros mismos.

